Cómo no abonarle a la administración municipal la correspondencia democrática para con sus conciudadanos de rendirles informe de su gestión cumplidos los primeros cien días de su gestión. Tal cual se encomió a la administración departamental en sus dos años de gobierno, las loas ahora le pertenecen al mandatario municipal.
En apariencia, cien días es poco tiempo para mostrar obras, pero es bastante para indicar inequívocamente el norte y el perfil de un gobierno. Es decir, los cien días es un tiempo suficiente adicional dado a una administración para hacer visible ante sus conciudadanos qué va a hacer el gobierno, cómo y cuándo.
En ese contexto hay que analizar el informe de los cien días recién presentado, afirmando que el alcalde conserva su capacidad de convocación a juzgar por la nutrida concurrencia presente. De hecho, había que marcar diferencia metodológica con el ejercicio departamental, optándose por la exhibición sectorial de cada secretaría, revelándose las fortalezas y las debilidades del equipo de secretarios, pero acaso sacrificando la unidad y coherencia de la misma evaluación.
