El alza de los precios del combustible de gasolina en Colombia es el tema que acaparó la atención durante la presente semana. Y no es para menos toda vez que se trata de un producto que afecta de manera directa e indirecta el bolsillo de todos los colombianos.
En Valledupar, el departamento del Cesar y en otras zonas fronterizas, el impacto, aunque es menor que en el resto del país, también se siente de manera significativa. En este territorio la tanqueada de un vehículo normal tendría un valor adicional por encima de los diez mil o quince mil pesos, eso sumado al número de veces que se haga durante el mes es capaz de descuadrar cualquier caja de los hogares de nuestra región.
Según los expertos y con base en la explicación del mismo ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, el alza era inevitable. “El déficit que tiene el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, FEPC, es de $30 billones”, dijo Bonilla, quien aprovechó para culpar al anterior Gobierno nacional. “El expresidente Duque no lo subió, nos dejó un hueco de 30 billones, es el hueco que se está curando”.





