El crimen de Juan Felipe Ustáriz González, perpetrado el pasado 20 de enero, removió las fibras de la comunidad vallenata, de los ganaderos de la región y del resto del país. Contundentemente se exigió a las autoridades, a través de redes sociales, medios de comunicación y encuentros presenciales con representantes del Gobierno, resultados rápidos en las investigaciones del caso.
El homicidio alertó a diferentes sectores de la producción agropecuaria e inclusive fue uno de los argumentos del gremio ganadero para pedir que se autorizara el porte de armas para su defensa personal, porque un crimen tan atroz sumado a otros hechos delincuenciales en el campo cesarense los han hecho sentirse inseguros.
Fue así como las autoridades le pusieron todo el empeño al caso y en dos meses lograron desenmarañar el homicidio de un hombre al que no se le conocía tacha, que no tenía enemigos y sobre el que solo recaen comentarios que destacan lo buena persona que era, buen profesional (administrador de empresas y abogado) buen amigo, buen padre y buen hijo.





