En el Cesar todavía no nos hemos podido recuperar del impacto negativo que se generó con la salida de este departamento de la empresa minera Prodeco, cuando ahora aparece el anuncio de ajuste de operaciones de su similar Drummond, noticia que inevitablemente ocasiona incertidumbre en los cesarenses.
El cierre de Prodeco en febrero de 2021, es decir, hace cuatro años, dejó sin trabajo a cerca de unas cinco mil personas, en un alto porcentaje de la región, cuyos efectos aún siguen latentes y se sienten en la economía local, además de un sinnúmero de problemas en la salud mental de muchos jóvenes y también en la población mayor del corredor minero. Esta empresa explotaba las minas de carbón de Calenturitas y La Jagua, en el centro del Cesar. Lamentablemente el gobierno Petro decidió no reactivar la explotación de las áreas que dejó Prodeco, cuyo riesgo lo iba a asumir alguna compañía privada y no el Estado, recuperar esos empleos, generar recursos de regalías y animar la economía regional y los ingresos de la población.
Es por ello que este anuncio de la empresa Drummond constituye una preocupante alarma tanto para el aspecto laboral como para la generación de regalías para el Cesar. En la actualidad las labores de Drummond generan alrededor de unos 10.000 empleos directos, de los cuales el 70 por ciento son oriundos de los departamentos del Cesar y Magdalena, sedes de las operaciones de las minas y del puerto.





