EDITORIAL

Consultas, transparencia y democracia

Advertíamos recientemente, en estas mismas páginas, sobre la alta vulnerabilidad del sistema y la logística que se utilizó durante las consultas internas de los partidos políticos: el liberal para la Alcaldía de Valledupar, y el conservatismo para la Gobernación del Cesar; a pesar de contar con el apoyo de la Registraduría Nacional del Estado Civil. […]

Consultas, transparencia y democracia

Consultas, transparencia y democracia

Por:

@el_pilon

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Advertíamos recientemente, en estas mismas páginas, sobre la alta vulnerabilidad del sistema y la logística que se utilizó durante las consultas internas de los partidos políticos: el liberal para la Alcaldía de Valledupar, y el conservatismo para la Gobernación del Cesar; a pesar de contar con el apoyo de la Registraduría Nacional del Estado Civil.
Igualmente, señalábamos, como se pudo constatar y pudieron filmar los noticieros locales de televisión, y los ciudadanos que salieron a sufragar, la baja participación del electorado potencial, tendencia que se presentó en mayor o menor proporción en los 271 municipios, donde ese día se realizaron consultas internas de los distintos partidos políticos. Adicionalmente, en el caso de Valledupar, fue un día lluvioso que siempre se señala como un elemento que no invita a salir a votar.
Uno de los aspirantes a la candidatura liberal a la Alcaldía, Rober Romero Ramírez, abogado y experto en temas de administración pública, ha denunciado las que él considera serias irregularidades en la consulta interna de su partido, y ha señalado a la administración municipal, de la que él hizo parte, de haberse parcializado con el candidato Gómez Soto.
Una de las irregularidades señaladas, fue la emisión de un mensaje desde el celular del señor Alcalde de Valledupar, Luis Fabián Fernández Maestre, el día sábado a medio día, por el cual se invita a votar por Gonzalo Gómez Soto.
El Alcalde ha reconocido que el mensaje fue enviado desde su celular, pero lo hizo su su conductor. Las aclaraciones dadas por el Alcalde han generado un gran desconcierto y mayores dudas, que ser ya comenzaron a ser investigadas – a fondo- por organismos como la Procuraduría General de la Nación, y por el mismo Partido Liberal, al que pertenece al Alcalde Fernández Maestre.
Pero, independientemente de los resultados de las investigaciones sobre este hecho en particular, deja una mala sensación entre la ciudadanía que el teléfono del primer mandatario del municipio sea manejado por su conductor o por cualquier otro subalterno. ¿Sus mensajes oficiales son conocidos por todo el mundo?. ¿Qué pasaría si el mensaje emitido hubiera sido de otro tipo, como una amenaza a una persona o un sobre un hecho que pueda generar pánico en la ciudad?.
Otra de las irregularidades denunciadas por Romero Ramírez tiene que ver con lo sucedido en varios corregimientos de Valledupar, en donde, a pesar de que el material electoral llegó tarde, inclusive después del medio día, se alcanzó una abrumadora votación. En este caso, le corresponde a la Registraduría promover una investigación interna, junto con otros organismos, con el fin de determinar, con claridad, qué fue lo que sucedió en realidad. Lo cierto es que los votantes no tenían que firmar ni dejar su huella dactilar, que sería lo mínimo, como constancia de su ejercicio del voto.
Consideramos que la Organización Electoral no puede decirle a la ciudadanía que su responsabilidad en estas consultas era organizarlas y que los procedimientos y resultados son asuntos de los partidos. No señor, estamos hablando de recursos públicos,  y no de recursos de los partidos, y – en segundo lugar- sólo la Registraduría es la que puede garantizar la transparencia y la efectividad de las consultas internas; de lo contrario estas serían un asunto interno y privado de los partidos, y en este caso serían consultas cerradas.
Son serias y muy graves las denuncias hechas por Romero Ramírez sobre el desarrollo y los resultados de la consulta liberal en Valledupar. Sobre las mismas, es urgente un pronunciamiento de las directivas nacionales del Partido Liberal, y una investigación pronta de la Registraduría Nacional y de la Procuraduría General de la Nación, cada una en lo de su competencia.
Lo ocurrido confirma nuestra tesis de revisar, a fondo, el instrumento y la efectividad de las consultas internas de los partidos para que las mismas sean un instrumento de democracia interna, de construcción y fortalecimiento de los partidos y no de división al interior de los mismos y de generación de mayor desconfianza en el sistema electoral, como ha sucedido en Valledupar.

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