Habrá necesidad de decirlo también más adelante, pero es bueno advertirlo. Esas decenas de (pre) candidatos presidenciales, que nos visitan, les interesa el Cesar para su beneficio y no para el bienestar de su población. Digamos, para ser benévolos, que si buscan honestamente lo mejor para los colombianos, los cesarenses serán objeto de la acción residual de su gobierno.
Hasta ahora no hemos observado en ninguno de ellos, tampoco en los punteros de encuestas nacionales, como Gustavo Petro y Sergio Fajardo, una perspectiva territorial, un enfoque territorial.
Llegan con un discurso que podría ser el mismo acá que en el Meta, Nariño o en el Quindío. Una suerte de mensajes efectistas, de sus trayectorias y de sus aspiraciones por firmas, partidos, coaliciones, y si van a la primera vuelta presidencial de mayo o se someterán a previas consultas.





