EL PILÓN y el Centro de Estudios Socioeconómicos y Regionales, CESORE, comenzaron el pasado lunes una serie de informes sobre la situación social y económica de Valledupar y el Cesar, como insumos para que los candidatos al Congreso de la República construyan propuestas de solución y se las propongan a la ciudadanía con el fin de ganarse sus votos.
Es una manera de cualificar el debate, de darle altura y por qué no decirlo, de obligar a los candidatos (as) a construir unas plataformas programáticas, con ideas y propuestas, que vayan más allá de la labor que han de conseguir contratos y puestos para la región.
Además, son elementos para ejercer el necesario control político – uno de cuyos instrumentos más conocidos es la citación a rendir cuentas, a debates, a los altos funcionarios del Estado- control que se ejerce sobre temas nacionales, pero también sobre los regionales que también interesan a la Nación, para hacerla receptiva al dolor o ilusiones de los ciudadanos de las provincias.
Para nadie es un secreto la difícil situación que atraviesa nuestra comarca. El Informe, -el primero versó sobre el tema de seguridad-, siempre utilizando datos oficiales, en este caso del Instituto Nacional de Medicina Legal, mostró la tendencia ascendente que tiene el departamento en cuanto a homicidios, muertos en accidentes de tráfico, suicidios y muertes accidentales. Si se toman los últimos 5 años, ese es el resultado.





