EDITORIAL

Balance, empalme y estilo de gobierno

Una de las costumbres sanas en la empresa privada es la de presentar periódicamente, trimestral, semestral y anualmente, balances sobre los alcances de una gestión, buena parte de los cuales se concentran en los temas financieros, principalmente. Esa es una de las razones por las cuales en el sector privado sea más fácil hacer evaluaciones […]

canal de WhatsApp

Una de las costumbres sanas en la empresa privada es la de presentar periódicamente, trimestral, semestral y anualmente, balances sobre los alcances de una gestión, buena parte de los cuales se concentran en los temas financieros, principalmente.
Esa es una de las razones por las cuales en el sector privado sea más fácil hacer evaluaciones de desempeño, medir la productividad y la eficiencia de las organizaciones y realizar los ajustes necesarios en la dirección y gerencia de las mismas. De allí la creencia bastante extendida que el sector privado es más eficiente que se sector público, además de tener dolientes, es decir los dueños de las empresas.
Esa misma tradición se ha querido establecer en el sector público en Colombia, en donde los Ministros, Directores de Departamentos Administrativos, Superintendentes, Gerentes de empresas, directores de organismos públicos, etc, están obligados a presentar informes sobre su gestión y la situación en la cual dejan las instituciones que tuvieron a su cargo.
La obligación está contenida en distintas normas sobre control fiscal y disciplinario, y además son un instrumento indispensable en el seguimiento y control de las políticas públicas, en general; pero también en los temas particulares, es decir en los problemas estructurales de organización y gestión en todas y cada una de las entidades del Estado.
El presidente saliente, Álvaro Uribe Vélez, ha iniciado una serie de eventos de balances sobre su gestión, sin lugar a dudas destacada; pero, el país requiere un balance más detallado, minucioso y riguroso, tanto para el nuevo gobierno, como para el Congreso de la República, la Contraloría General de la República, los medios de comunicación y la comunidad, en general.
En este sentido, el contralor Julio Cesar Turbay Quintero ha guardado un silencio inusitado, además de que su gestión ha sido bastante regular y de bajo perfil. Es ese organismo, la Contraloría General, el llamado a hacer un balance del segundo gobierno del Presidente Uribe Vélez.
El balance sobre el primer periodo lo hizo – y con lujo de detalles- el anterior contralor, Antonio Hernández Gamarra, pero sería bueno conocer ahora, de la gestión de Turbay, ¿Cuál es el balance que tiene de la segunda administración de Uribe?.
Lo lógico sería que durante estos cuarenta y cinco días que faltan del gobierno de Uribe Vélez, el país conociera del propio Jefe del Estado un detallado balance de sus dos gobiernos, pero esa sería una sola percepción de la realidad. La principal, la más objetiva, debería hacerla la Contraloría General de la República en su función de asesoría técnica al Congreso en materia de Control Político de la gestión del Ejecutivo.
No tendría sentido, que, como ha ocurrido, se haya iniciado ya el proceso de empalme entre las dos administraciones, cuando el país nacional no tiene un balance del gobierno que termina. Al país hay que hablarle de los avances de la seguridad democrática, pero también de sus costos en materia de recursos públicos, además de los retos en el tema de seguridad urbana, para citar sólo un ejemplo. En seguridad hay avances, pero falta mucho por hacer…
Pero también está el tema de al salud, hoy en emergencia, y de las pensiones que tienen un alto impacto en materia fiscal en el mediano y largo plazo. Consideramos que el balance en materia de política social es bastante regular, principalmente en los temas mencionados, teniendo en cuenta que el área de salud hay indicadores más alentadores. También hay que reconocer los avances en la gestión del Sena y del ICBF, principalmente en el sector de infancia y adolescencia.
Sobre los retos en el área económica nos hemos referido en otros editoriales y nos volveremos a referir a los mismos, en los próximos días. Aquí si que hay mucha tela que cortar y estos temas coparon la mayor parte del tiempo de la primera reunión de empalme que tuvieron ayer Uribe y Santos. Por algo, el primer nombramiento ha sido el del nuevo Ministro de Hacienda y Crédito Público, el economista de la Universidad de los Andes, Juan Carlos Echeverry, quien fuera compañero de gabinete de Santos durante el gobierno de Pastrana.
También es necesario hacer un balance del tema de las relaciones exteriores, en particular con Venezuela y Ecuador, que requieren un replanteamiento general; y – por supuesto- en el tema de la administración de justicia.
A pesar de la continuidad entre Uribe y Santos, lo sano, tanto para el gobierno saliente como para el gobierno entrante es hacer un buen corte de cuentas: sincero, realista, en materia de políticas públicas, sector por sector, institución por institución. Y luego, sí, conocida toda la información anterior, proceder a hacer el empalme necesario para la concreción de ese Gran Acuerdo Nacional del cual ha hablado el nuevo presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón.

TE PUEDE INTERESAR