El último POT de la ciudad fue aprobado en el año 2015, con aciertos y también desaciertos, significativas brechas, y no alcanzó a comprender cabalmente los aspectos tan complejos del municipio en su área urbana y rural. Y pasado el tiempo se requiere ya con prontitud una ‘modificación’ y el municipio ha procedido a contratar el estudio pertinente.
Ha habido un esfuerzo de la alcaldía y lo más importante la constitución de una ‘veeduría ciudadana’ de la ejecución de una consultoría contratada con la Universidad del Magdalena, que tiene plazo hasta diciembre de 2022, que puede ser prorrogado.
En el contrato no se incluyó el Plan Vial, herramienta clave de planeación, a pesar de que en la parte enunciativa se hace mención de ella. Tampoco un plan de Espacio Público, que debería incorporar elementos integradores como bosques – existe formulado un Plan de Arbolado de la ciudad- humedales, zonas verdes.





