Como es habitual cada inicio de año, el intenso verano de enero ha impactado con fuerza la canasta familiar de la región Caribe. El golpe más sensible se siente en el precio del queso, producto imprescindible en la mesa de los hogares cesarenses.
Tras oscilar entre los $21.000 y $23.000 por kilo durante octubre y noviembre, el costo del derivado lácteo ascendió en enero por encima de los $30.000, lo que representa un incremento superior al 30%.
EL PILÓN dialogó con vendedores y distribuidores de la región, quienes explicaron que la dinámica del mercado local es particular: las grandes queseras —aquellas que acopian leche a gran escala— son las que dictan la tendencia de precios a la que el resto del comercio debe adaptarse. A diferencia de sectores como el cafetero, donde el costo se rige por la bolsa de valores, en el mercado del queso la tarifa se ajusta estrictamente a la oferta inmediata.
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“Con la sequía las lluvias escasean, el pasto no crece y las vacas no se alimentan adecuadamente, por lo que producen menos leche. Al reducirse la materia prima, el queso empieza a subir en todos los niveles del comercio”, señaló Daniel Martínez, distribuidor y comerciante local.
Factores externos y monopolio
Sin embargo, el clima no es el único responsable. A la región llegan compradores de departamentos como Cundinamarca, Antioquia y Bolívar, quienes ofrecen mejores precios por el queso del Cesar, considerado uno de los de mayor calidad en el país. Esta demanda externa agudiza la escasez interna y empuja los precios al alza.
Cabe recordar que el Cesar es un departamento con una vocación ganadera indiscutible, contando con un hato de más de 1.5 millones de cabezas de ganado, concentradas principalmente en el norte, en municipios como Astrea y la zona rural de Valledupar.
Finalmente, fuentes del sector comercial advirtieron que el monopolio agrava la subida. “En la región existen grandes industrias lácteas que imponen el precio y generan un efecto dominó. El valor del producto termina fluctuando según sus decisiones de acopio y, por supuesto, según el precio que decidan pagar por el litro de leche al productor primario”, concluyó un comerciante consultado.











