El porte de armas traumáticas no está restringido por las autoridades colombianas, por eso no es extraño que los ciudadanos puedan adquirirlas y comprarlas como cualquier otro bien en el mercado. Sin embargo, en el departamento del Cesar su uso comúnmente está siendo comprometido en hechos de intolerancia y criminalidad que afectan la seguridad ciudadana.
Por ejemplo, recientemente en una riña protagonizada por dos hombres uno resultó fuertemente herido en el rostro en hechos ocurridos en la glorieta Pedazo de Acordeón de Valledupar. Jorge Luis Oñate de la Rosa, de 20 años de edad, sufrió dos lesiones con arma traumática: una a la altura de la mejilla derecha y otra en la región occipital del lado derecho.
El agresor sería un hombre, de 42 años de edad, quien se molestó con Oñate de la Rosa, sobre la manera como reprendía a un menor de edad que se encontraba con él. Las heridas fueron tan complejas que el herido tuvo que ser llevado a un centro asistencial.











