Inicio esta investigación aclarando que su sobrenombre, el Turco, no sólo se lo pusieron porque en su primera infancia presentaba dificultad en el habla, algo así como un tartamudeo, sino porque su fisonomía o fenotipo, con sus cejas muy pobladas, una mirada penetrante y su nariz fileña y aguileña, eran precisamente igual a la de un turco, y esto no lo recogía del suelo, pues uno de sus primeros antepasados, su segundo tatarabuelo llamado José Vicente Maestre de Nieves de Perea y del Campo, descendía de los Perea, de los cuales él heredó sus genes.
Perea era un pueblo ubicado en el antiguo Israel, al lado de Judea, Samaria y Galilea. Los sirios, jordanos, y libaneses cuando emigraban a Colombia los llamaban turcos, y tenían un gran parecido por tener el mismo origen, ya que todos descendían de Sem, el hijo de Noé que habitó el Asia.
El Turco Pavajeau imitaba a Abraham, el patriarca de la Biblia, ya que su casa era el posadero de los forasteros, y daba posada al peregrino, con un trato afable y hospitalario; pero además, fue el gran mecenas de los músicos pobres, ya que les obsequiaba los instrumentos a los artistas que no los tenían, en esto se rememora a Cayo Mecenas, quien fue el primero que ayudó a los artistas en el siglo primero antes de Cristo.











