Ataviadas de vestidos largos, ceñidos al cuerpo, velos, coronas o diademas, las mujeres llegaron al lugar; por su parte, los hombres esperaron a sus amadas con esmoquin, corbatas o corbatines y zapatos mocasines.
Se trataba de las ocho parejas de excombatientes de las Farc que celebraron ayer su matrimonio en la tercera versión de la Feria para Novias, confirmando así su deseo de olvidar las botas, los uniformes de guerra y las armas que un día portaron.











