El Tribunal de la Santa Inquisición fue una institución creada por la Iglesia católica en el año de 1478 en la Corona de Castilla (España); inicialmente combatía a los judaizantes de Sevilla y a los musulmanes. Este tribunal de la Inquisición dependía del Rey de España.
La Inquisición ejercía control moral y espiritual de la población; fue creada para vigilar, juzgar, perseguir y castigar los delitos que se cometían contra las normas de la Iglesia católica. Perseguía a las sectas de Lutero (protestantismo o evangelismo), de Mahoma (musulmanes), hacía prohibición de libros protestantes y perseguía a los que practicaban la herejía, la brujería, la hechicería, el bestialismo (zoofilia o relaciones sexuales con animales), la blasfemia, el concubinato, la superstición, los rituales espirituales africanos e indígenas, y las ideas que fueran contrarias a los dogmas de la fe católica, como los gnósticos y los judaizantes.
En los países de mayoría protestante también hubo persecuciones contra los católicos y contra la brujería. Los judaizantes eran aquellos que juraban haber dejado su religión judía, pero en secreto sí la seguían practicando. Al castigar la bigamia, hacían vigilancia moral en defensa del matrimonio.











