Diomedes Díaz, a través de sus canciones, hizo mención de sus padres, esposa, hijos, ahijados, amigos y todo lo que giraba en su entorno. Hasta le cantó a su primera cana y pudo sacar de su memoria a un cóndor herido para que se curara del dolor de amor.
En ese proceso tuvo gran deferencia con el hijo menor que tuvo con su esposa Patricia Isabel Acosta Solano, a quien, desde que nació el 18 de junio de 1990, dijo que se llamaría ‘El gran Martín Elías’ en homenaje a su tío y papá musical Martín Elías Maestre Hinojosa.
Diomedes supo la noticia de la llegada al mundo de su hijo en una de sus presentaciones musicales y enseguida manifestó que se iba a llamar ‘El gran Martín Elías’. Esa era su decisión, pero al momento de registrarlo, el notario le explicó que debía ser nada más Martín Elías. ‘El Cacique de La Junta’ insistió e insistió hasta ponerse bravo. Al final quedó registrado como Martín Elías, pero su papá siempre lo llamó como quería, contrariando al registro civil y después a la cédula de ciudadanía.
En los registros sonoros de sus grabaciones, año 1990, en la canción ‘Llegó el verano’, de la autoría de Gustavo Gutiérrez, en una de sus animaciones lo nombró como ‘El gran Martín Elías’. También en versos de la canción ‘Mi primera cana’, que hizo parte del trabajo musical ‘Título de amor’ (1993), lo oficializó, y así se quedó para siempre. “Por ejemplo, me diste una mujer que ha sido como la madre mía, de Luis Ángel, de Santo Rafael, de Diomedes y el gran Martín Elías”.
La primera vez que Martín Elías subió a una tarima fue a los seis años, porque su papá lo llevó a cantar a una presentación realizada en Valledupar, pero su aparición en la pasta sonora sucedió a los 11 años por iniciativa de su tío Élber Díaz, quien era el director del grupo ‘La familia de Diomedes’.
En esa ocasión grabó la canción ‘Amor inocente’, del compositor Gaby Arregocés. Siguió grabando con la agrupación familiar hasta que se unió con el acordeonero Rolando Ochoa y después con Juancho de la Espriella, regresando nuevamente con el hijo de Calixto Ochoa. En total grabó nueve producciones musicales.
Diomedes tenía a su hijo ‘El gran Martín Elías’ en un lugar destacado. Lo adoraba tanto que siempre lo tuvo en cuenta en sus grabaciones, incluso en su última producción musical ‘La vida del artista’ grabaron la canción ‘Ni amigos, ni novios’. Es así como quedaron para la historia cantos, versos, lugares y hechos donde la inspiración tuvo su nido con el apellido Díaz.
Vida rápida
En su corta carrera musical el amor visitó a Martín Elías bien temprano y se casó con Claudia Isabel Varón Sánchez, conocida como ‘Caya’, el seis de julio de 2007. De esa unión nació Martín Elías Díaz Varón, el 14 de noviembre de ese mismo año. Después se separó y se casó el 24 de octubre de 2014 con Dayana Jaimes García, de cuya unión nació el 21 de mayo de 2015, su hija Paula Elena, ‘La Purri’, como solía llamarla su progenitor.
Todo lo de Martín Elías Díaz fue rápido y de esa manera también corrió a despedirse de la vida, el viernes 14 de abril de 2017, sin una segunda oportunidad porque la gloria se le había adelantado a la velocidad de un rayo, quedando para el recuerdo momentos felices y tristes como cuando el hijo despidió al padre el 22 de diciembre de 2013 y pocos días después manifestó: “Mi papá me dijo en un sueño que no lo llorara”.
En esa cadena de episodios, gracias al lente de Hernando Vergara, aparece la fotografía de Diomedes Díaz con ‘El gran Martín Elías’ sentado en sus piernas, ese joven que se paseó por el universo vallenato dejando un mensaje de alegría donde los retazos del sentimiento cantado los bordaba con amor. “Martín Elías, fuiste grande, nadie te va a reemplazar, y ahora cantas con tu padre en el coro celestial”.
Llevando la bandera
Pasados los años, Martín Elías Jr. está consolidando su carrera musical vallenata honrando el legado de su padre, con presentaciones y grabaciones propias. Muy bien lo ha venido señalando. “La historia continúa por medio de mi cantar, y voy a seguir los pasos que dejó mi papá”. Hace pocos días también dejó sentada una significativa frase. “Te amaré, así pasen mil años”.
Entre los recuerdos de su papá, manifestó que lo llamaba “El negrito” y de sus canciones grabadas se queda con ‘El látigo’, ‘El boom del momento’, ‘Ábrete’ y ‘10 razones para amarte’. Seguidamente añadió: “A mi papá lo sigo recordando por su bella manera de tratarme y por el último regalo que me hizo, que fue una manilla”.
En otro contexto, todavía Rodrigo Contreras, el único testigo del accidente que le costó la vida a Martín Elías a unos siete kilómetros de San Onofre hacia Tolú, Sucre, en un sector rural conocido como ‘Aguas negras’, recuerda el hecho. “Me encontraba junto a dos de mis hijos sentado en la terraza. El día despuntaba, cuando de pronto vi un carro blanco acercarse, luego veinte metros antes de llegar al frente de mi casa el tiempo pareció detenerse y sucedió una escena de segundos, pero que parecieron horas; escenas marcadas que uno ni se imagina poder vivir”.
Continuó diciendo: “Salí corriendo con el ánimo de ayudar; decir en ese momento que sabía de quién se trataba, sería mentir. Cinco minutos después apareció el acordeonero Rolando Ochoa, y fue quien identificó a los accidentados. Después se supo de la muerte de Martín Elías”.
Nueve años sin el artista carismático, querendón y que supo ganarse un lugar propio en la historia del vallenato. En su tumba se vuelven a repetir lágrimas, cantos, recuerdos y la tristeza que no se mide en palabras, sino en el vacío que dejó.
Crónica Por: Juan Rincón Vanegas / @juanrinconv







