Este viernes 29 de mayo, a las 5:00 de la tarde, el Museo de Arte del Valle (MAV) abrirá sus puertas a la EXPO – Cámara Oscura, una muestra académica del programa de Diseño Gráfico de la Universidad de Santander (UDES) en la que se presentará, por única vez durante la inauguración, el documental ‘Sol Danzante’, dedicado a la celebración del Corpus Christi de Atánquez, junto con dos exposiciones fotográficas que exploran la identidad urbana y los rostros cotidianos de Valledupar.
“Somos un semillero que nos enfocamos en la recuperación del patrimonio material e inmaterial, en poder construir y reconstruir imaginarios a través de la investigación”, explica el docente e investigador Henry Guerra, coordinador del semillero Cámara Oscura. La EXPO – Cámara Oscura se enmarca además en el cierre de semestre académico y se articula con la programación de la Feria del Libro, lo que permitirá que la muestra permanezca abierta al público durante varios días.
Del 4 al 7 de junio, la cuarta Feria del Libro de Valledupar (Felva 2026), organizada por el periódico EL PILÓN y la Alcaldía de Valledupar, convertirá el centro histórico en una ciudad‑libro con conversaciones, recitales y lanzamientos que cruzan memoria, Caribe, feminismos, salud mental y geopolítica, un escenario en el que la EXPO – Cámara Oscura suma una potente dimensión visual a las narrativas del territorio.
Tres miradas al territorio
La exposición está conformada por tres proyectos principales: el documental expositivo Sol Danzante y las muestras fotográficas Sinestesia Valledupar y Rostros Cotidianos.
Sol Danzante es el eje central de la muestra: un documental resultado de un trabajo de grado que investiga la celebración del Corpus Christi en Atánquez, en la Sierra Nevada de Santa Marta. “El documental está centrado en investigar la celebración del Corpus Christi de Atánquez y en documentar las danzas tradicionales, el sincretismo religioso y cultural presente en esta manifestación patrimonial”, señala Guerra. El proyecto incluye entrevistas, reconstrucción histórica, registro audiovisual, identidad visual y una estrategia en plataformas digitales para ampliar su difusión.
La segunda parada del recorrido es Sinestesia Valledupar, una exposición fotográfica colectiva realizada por estudiantes del semillero. A través de retratos, fotografías arquitectónicas y escenas de la vida diaria, los jóvenes proponen una mirada sensorial sobre la ciudad, vinculando la imagen con sensaciones como el calor, los olores y los sonidos de Valledupar. “La idea es que al ver la exposición puedas sentir el calor de Valledupar o relacionarla con las culturas y que eso despierte recuerdos ligados a esas percepciones”, explica el profesor.
El tercer proyecto es Rostros Cotidianos, una serie de retratos que pone el foco en las personas que habitan y trabajan en el centro histórico, especialmente en la Plaza Alfonso López. La muestra busca humanizar a vendedores ambulantes y actores del día a día urbano que, por la costumbre, suelen pasar desapercibidos. “Estas personas son como puntos de información informales: cuando llega un turista a la ciudad, muchas veces es al vendedor de dulces o de café a quien le preguntan qué es este lugar, cómo se llama este monumento”, comenta Guerra sobre el valor cultural de estos personajes.
Curaduría: la imagen como memoria y patrimonio
El concepto curatorial de EXPO – Cámara Oscura gira alrededor de la imagen como herramienta de memoria, identidad y reflexión cultural. La exposición propone un recorrido donde la fotografía y el audiovisual no se presentan solo como piezas estéticas, sino como dispositivos de investigación y preservación del patrimonio.
“La muestra busca provocar en el público una conexión emocional y reflexiva con el territorio, que los asistentes reconozcan el valor del patrimonio cultural del Cesar y entiendan cómo las nuevas generaciones reinterpretan estas realidades desde lenguajes visuales contemporáneos”, se lee en la presentación institucional del proyecto. En ese sentido, las tres obras dialogan entre memoria, territorio, juventud y representación visual, tendiendo puentes entre las tradiciones ancestrales de la montaña y las dinámicas urbanas del valle.
Los proyectos fueron escogidos porque ofrecen distintas formas de comprender y narrar la identidad cultural del Cesar y de Valledupar. Mientras Sol Danzante se enfoca en un rito con fuerte carga simbólica y religiosa, Sinestesia Valledupar y Rostros Cotidianos exploran la ciudad desde experiencias sensoriales, autorales y humanas.
Investigación y formación: detrás de cada imagen
Más que una vitrina, EXPO – Cámara Oscura es la fase final de un proceso pedagógico que combina formación investigativa y creación colaborativa. “Particularmente esta Cámara Oscura es un espacio que empezamos a desarrollar con el fin de darle clausura al semestre y presentarle a la comunidad las investigaciones que hemos venido realizando, sobre todo las que ya están a punto de terminar”, explica el docente.
Los estudiantes inician con ejercicios de exploración conceptual, observación del territorio y formulación de ideas vinculadas a identidad, cultura y patrimonio. A partir de allí, desarrollan procesos de investigación visual y documental que se traducen en propuestas sólidas tanto en lo conceptual como en lo técnico, pasando por fotografía, dirección audiovisual, narrativa visual, curaduría, montaje y comunicación expositiva.
“La investigación ocupa un lugar central dentro de todos los proyectos”, se destaca en la presentación académica. En Sol Danzante esto se refleja en entrevistas, revisión histórica, registro de prácticas culturales y la construcción de una narrativa audiovisual sobre el Corpus Christi. En las exposiciones fotográficas, la investigación se concreta en la exploración de conceptos como identidad urbana, percepción sensorial, retrato social y representación cultural.
El semillero cuenta actualmente con 12 estudiantes activos. Para la exposición Sinestesia Valledupar participaron seis jóvenes, cada uno con dos fotografías; en Rostros Cotidianos se incluyen trabajos de cinco estudiantes, algunos egresados y otros aún activos, mientras que Sol Danzante recoge el trabajo de un estudiante encargado del documental y del registro fotográfico vinculado a la investigación.






