Hace pocos días enlutó a la familia la triste partida de María Margoth Mestre Castro, Casada con el doctor Luis Napoleón Cabello Pimienta, quien junto con mi tío Rafael Castro Trespalacios fueron los primeros odontólogos de la ciudad en ejercer su profesión, desplazando a los empíricos teguas y contribuyendo con la higiene bucal en Valledupar.
Desde su viudez fue la afable guardiana de la plaza y de la Iglesia Nuestra Señora de La Concepción, su partida hacia la eternidad a sus 102 años me puso a reflexionar sobre la semblanza de la vida y permitirme concluir que por siglos la ciudad de los Santos Reyes de Valledupar ha parido y recibido en adopción a un centenar de mujeres sobresalientes, quienes se han destacado marcado un hito en la histología de los vallenatos debido a que han realizado importantes aportes a la sociedad, por ello en ellas encaja el tan pronunciado refrán: “Detrás de un gran hombre hay una gran mujer”.
MUJERES DESTACADAS
En mi análisis unas no nacieron en la capital del Cesar pero que por su arraigo son consideradas matronas vallenatas tales como:











