A mediados de 1980 en plena bonanza marimbera, ‘Pepe’ Castro, gobernador del Cesar, había sido advertido por moradores de Guaymaral, El Perro, El Vallito y Los Venados, que normalmente en horas de la noche sobrevolaba una aeronave color plata la cual estrujaba las láminas de zing de sus viviendas, espantaba a las aves y animales de corral.
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Los gallos cantaban antes del amanecer, las gallinas cacareaban, los terneros bramaban, los burros rebuznaban, los perros aullaban, como si hubiese luna llena y las cabras confundidas reventaban las trancas del chiquero.











