En la tarde del jueves 12 de junio de 1930, bajo una ligera llovizna que se precipitaba sobre San Diego, la vida irrumpió con fuerza por los gritos de parto de Perfecta Murgas Puche ante la llegada de su hijo, mientras su esposo Pedro Nel Aponte Marshall, aguardaba nervioso, la salida de la comadrona que prestaba asistencia en la habitación a fin de sentirse autorizado para entrar y apreciar la llegada de su hijo.
Esa tarde, sirvió de escenario para la llegada de un niño sano que meses después fue bautizado con el nombre de José Antonio Murgas Aponte, quien con el tiempo sería conocido por todos como “Toño Murgas”, un nombre que resonaría en la historia política y cultural del Cesar.
Juventud rebelde
La escuela urbana de varones de San Diego fue su primer escenario. Luego, el Colegio Nacional Loperena, estando internado lo vio graduarse en 1948. Pero fue Bogotá la que encendió su espíritu inconforme: al estudiar derecho en la Universidad Nacional de Colombia, donde encontró el escenario ideal para dar voz a sus convicciones de cambios que demandaban sus ideas.






