El fallecimiento de la cantante folclórica Totó La Momposina revive la historia de una de las colaboraciones más importantes entre la música de tamboras y el vallenato. Se trata de la grabación de ‘La candela viva’, una producción que unió a la artista con el cantante Jorge Celedón y que rescató la obra del compositor chimichagüero Heriberto Pretel Medina.
Mientras la agenda informativa nacional se enfoca en la biografía general de la cantadora, en el departamento del Cesar el hecho conecta directamente con la Depresión Momposina. La grabación conjunta de estos dos artistas no fue un hecho fortuito, sino un proyecto de rescate musical para el Caribe interior.
Un incendio de 1923 que llegó a la radio
La canción nació originalmente en 1923 en el municipio de Chimichagua, Cesar. El compositor Heriberto Pretel Medina creó la letra y la música inspirado en un pavoroso incendio que destruyó varias viviendas con techos de paja en la población. De ese acontecimiento surgió el estribillo: “Fuego, fuego, fuego, la candela viva… Que ya viene por el higuerón, la candela viva”.
Pretel, un autor e intérprete innato de música de tambora, falleció el 14 de agosto de 1988 a los 89 años de edad. Vivió sus últimos años entre el corregimiento de Plata Perdida y la cabecera urbana de Chimichagua. Su obra musical, que incluye títulos como ‘La perra’ y ‘La pava echá’, fue preservada por investigadores y folcloristas locales como el profesor Hernán Martínez, quienes conservaron los registros en cuadernos y casetes.
La producción en Bogotá y la mezcla en Brasil
El proyecto para reestructurar la obra se ejecutó en el año 2013, cuando Jorge Celedón incluyó la canción en su álbum de duetos titulado ‘Sin Fronteras’. Tras el lanzamiento del primer sencillo junto al mexicano Marco Antonio Solís, ‘La candela viva’ fue seleccionada como el segundo objetivo comercial del disco. Totó La Momposina fue una de las dos figuras colombianas invitadas a la producción y una de las tres voces femeninas de todo el proyecto discográfico.
El proceso de grabación se realizó en Bogotá, en los Estudios Audiovisión, bajo la dirección y producción musical de Luis Ángel “El Papa” Pastor y Robert Meza. En la instrumentación se fusionaron los tambores tradicionales con el acordeón de Gustavo García. El proceso técnico de mezcla y masterización final se ejecutó en Brasil, bajo la supervisión del ingeniero Álvaro Alencar.
Al terminar las jornadas de estudio, la maestra Totó La Momposina validó el trabajo del intérprete de Villanueva, La Guajira, con la siguiente declaración: “Me siento muy contenta de haber participado junto a Jorge Celedón en este dueto. Lo hizo muy bien, lo interpretó como un gran cantador”.
Impacto comercial en el Carnaval de Barranquilla
Tras el lanzamiento oficial del álbum en octubre de 2013, el impacto de la canción se extendió hasta los primeros meses de 2014. De acuerdo con los registros de la empresa auditora de radio National Report, el tema se posicionó de manera consecutiva durante varias semanas en el puesto número uno de las mediciones musicales en el Carnaval de Barranquilla.
La colaboración discográfica generó tres resultados principales para la región: devolvió vigencia al catálogo de Heriberto Pretel en su tierra natal, donde su música se difundía principalmente a través de la emisora local ‘La Voz del Higuerón’; estableció un precedente técnico de fusión entre el vallenato contemporáneo y los cantos tradicionales de río; y proyectó una obra nacida de las dinámicas rurales y pesqueras de Chimichagua hacia los circuitos comerciales internacionales.
Con el fallecimiento de Sonia Bazanta Vides (Totó La Momposina), el departamento del Cesar recuerda esta producción como el documento sonoro que reincorporó la obra de Pretel al patrimonio musical activo de la región.







