CULTURA

El primer Rey Vallenato, Alejo Durán, siempre estuvo marcado por el número nueve

El primer Rey Vallenato, Alejo Durán, estuvo rodeado por curiosas coincidencias con el número nueve a lo largo de su vida y carrera artística, desde su nacimiento hasta su histórica coronación en el Festival de la Leyenda Vallenata.

El primer Rey Vallenato, Alejo Durán, siempre estuvo marcado por el número nueve

El primer Rey Vallenato, Alejo Durán, siempre estuvo marcado por el número nueve

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El Festival de la Leyenda Vallenata se inició con nueve acordeoneros el sábado 27 de abril de 1968, dando como ganador a Gilberto Alejandro Durán Díaz, a quien siempre lo persiguió el número nueve, como buen centro delantero del folclor vallenato. Él, nació en El Paso, antes departamento del Magdalena, hoy Cesar, el 9 febrero de 1919, pasadas las 9 de la mañana y cuando se coronó como Primer Rey Vallenato contaba con 49 años, cuyo cuerpo de jurado estuvo integrado por Tobías Enrique Pumarejo, Rafael Escalona, Gustavo Gutiérrez, Miguel Facio Lince y Jaime Gutiérrez de Piñeres.

Una de sus canciones más célebres tiene el nombre de 039, la placa de aquel carro famoso que se llevó a Irene, esa morena que lo dejó llorando. Además, tuvo 25 hijos con 19 mujeres. Precisamente un periodista le preguntó a Alejo sobre el número de hijos y contestó:

“Yo debo tener unos 25 hijos”.

¿Todos con la misma?, agregó el periodista y el juglar respondió de inmediato:

“Con la misma, pero con distintas mujeres”.

Consuelo Araujo Noguera, siempre exaltó la gesta musical de Alejo Durán. FOTO: suministrada

Consuelo Araujo Noguera, siempre exaltó la gesta musical de Alejo Durán. FOTO: suministrada

En su honor se instaló en Valledupar, en el año 1991, el monumento al ‘Pedazo de acordeón’, obra abstraccionista del escultor bogotano Gabriel Beltrán, cuya glorieta está ubicada en la carrera novena con calle 19. Además, Alejo Durán, murió en Montería, el 15 de noviembre de 1989.

En El Paso, su tierra, se creó en el año 1989 el Festival Pedazo de Acordeón por iniciativa de César Serna Mieles, Eustorgio Flórez Mojica y Miguel Antonio Villazón Misat, organizado por la Fundación Festival Pedazo de Acordeón, cuya personería jurídica es la No. 001144 de marzo 31 de 1989. Siguiendo en esa línea el nueve es su carta de presentación. Su nombre Alejandro, tiene nueve letras, y entre sus apellidos Durán Díaz, también hay nueve letras.

En el 2019, se cumplieron cien años del natalicio del primer Rey Vallenato, y mediante la ley No. 1860 del 1.° de agosto de 2017, la Nación se asoció a este acontecimiento declarándolo el año de Alejo Durán. Además, en El Paso, el cual fue erigido como municipio mediante la ordenanza No. 029 del 29 de noviembre de 1979, una escultura del maestro Alejo Durán y se declaró Patrimonio Cultural de la Nación al Festival Pedazo de Acordeón.

Marcado por la historia

De esta manera, quedó escrita la reseña de aquel hombre que con su ‘Pedazo de acordeón’ se abrió camino en el folclor, logrando con sus anécdotas pintar de alegrías las historias pueblerinas y con sus mujeres adornó su corazón comenzando con Crisanta Bolaño ‘La Quicho’, una morena de su tierra El Paso, que vivía al lado de su casa, hasta aterrizar con Gloria Dussan, a quien en sus últimos instantes de vida le dejó el testamento de su alma que enmarcó en la frase:

“Goya, te quiero mucho”.

Ella, fue la mujer que según sus propias palabras lo amansó y encontró el nido donde el amor se escondió, y no diera más vueltas por los caminos de la amplia geografía costeña.

Precisamente, el periodista Juan Gossaín lo enmarcó en el siguiente relato:

“Nadie cantó como él las crónicas de un vallenato. Su voz era profunda y fresca, casi ronca, de campesino viejo, sin afeites ni maquillajes. El pueblo, sencillamente lo amaba como se aman los elegidos. Estaba sintonizado en línea directa con el alma popular. La magia de Alejo, lo que lo hizo insuperable, lo que lo convirtió en una leyenda”.}

El expresidente Alfonso López Michelsen le entregó el trofeo al Primer Rey Vallenato Alejo Durán. FOTO: suministrada

El expresidente Alfonso López Michelsen le entregó el trofeo al Primer Rey Vallenato Alejo Durán. FOTO: suministrada

Desde el Primer Festival de la Leyenda Vallenata comenzó a escribir su propia historia y en esa ocasión lo acompañaron en la caja Pastor ‘El Niño’ Arrieta y en la guacharaca Juan Manuel Tapias, presentando las siguientes canciones: el paseo ‘La cachucha bacana’ (Alejandro Durán); el merengue ‘Elvirita’ (Alejandro Durán); el son ‘Alicia adorada’ (Juancho Polo Valencia) y la puya ‘Pedazo de acordeón’ (Alejandro Durán).

El hijo del acordeonero Náfer Donato Durán Mojica y de la cantadora de tamboras Juana Francisca Díaz Villarreal, nunca pensó que ese instrumento al que le cantó, tuviera la más grande resonancia mundial, que fuera motivo para un monumento, y menos que se convirtiera en una de las piezas musicales más escuchadas.

El recuerdo suena en notas de acordeón y aparece la definición que hizo de Alejo Durán, el escritor David Sánchez Juliao.

“Alejandro Durán fue un hombre honesto como persona y como músico. Fue fiel a muchas cosas: a su origen campesino, a su música simple y transparente como el agua, y a sus letras elementales. Una vez llegó a afirmar que no le molestaba que los demás evolucionaran. Lo malo sería que él evolucionara”.

En medio de la reseña del número nueve en la vida de Alejo Durán, lo único que no se supo fue la cifra exacta de las mujeres que contó en su famoso inventario, ese mismo que convirtió en canción con la finalidad de conseguir a aquella que lo quisiera y de paso pusiera de fiesta su noble corazón.

Por: Juan Rincón Vanegas / @juanrinconv

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