En carta a la Universidad Nacional sede de La Paz, la Academia de Historia puso en duda el sobresaliente protagonismo de la heroína vallenata, que desde 1940 en virtud de una ley de la República fue enaltecida por su contribución a la causa libertadora. Su reconocimiento fue de tal magnitud que la plaza Principal adoptó su nombre -antes de llevar el del presidente Alfonso López Pumarejo- y, en 1942, el del primer colegio de bachillerato de la ciudad, el Colegio Loperena.
Últimamente, el templete del Parque de La Vida fue un reconocimiento más a la mujer vallenata. Es de anotar que su contribución histórica surge de una investigación que desarrolló desde hace un siglo el historiador y abogado vallenato Pedro Castro Trespalacios.











