La brisa particular del norte de Colombia, combinado con los hermosos paisajes del departamento de La Guajira, le hacían compañía en su viaje de regreso a Valledupar, luego de tramitar los papeles respectivos para obtener la visa que le permitiera ingresar a Venezuela.
Un sonido de repente le hizo voltear sus ojos miel hacia su teléfono celular, el cual sentía que debía contestar. Y así lo hizo, el intercambio de palabras con la persona del otro lado de la línea la motivaron a cambiar de ruta… la capital del Cesar debía esperar. El turno de actuar y orar para ayudar a una mujer que se encontraba en grave estado de salud llegó.
El vehículo en el que Margarita Gutiérrez Gutiérrez se desplazaba, se desvió para un pueblo llamado Los Pondores, jurisdicción de San Juan del Cesar, La Guajira. En ese corregimiento la esperaba su amiga Lía Fuentes, quien desesperada por la enfermedad que atacaba a su tía buscó ayuda espiritual, pese a ser una médica profesional.






