Crónica
Por: Julio Oñate Martínez.
Especial para EL PILÓN.
Recientemente terminó su debut ante la vida el notable compositor sinuano Pablito Flórez, es esta la historia del paseo la aventurera, una de sus canciones más más conocidas:
Hacia finales de 1962, al conformarse en Ciénaga de Oro, Córdoba, el Combo Orense, de Antolín Lenes, Pablito Flórez, su timbalero, se rebuscaba con sus amigos músicos en las fiestas pueblerinas del alto y bajo Sinú. Si bien en la Costa Caribe ya se conocían algunos porros y gaitas interpretados por la Sonora Cienaguera (de Ciénaga de Oro), nombre artístico con que la Disquera Fuentes identificaba la tropilla musical del célebre Antolín, las oportunidades de trabajo para la gente del pentagrama eran en extremo escasas en una tierra en la que ser músico es casi una religión.
La historia de la Aventurera
No obstante, el grupo consiguió un contrato en Valencia, otro pueblo de Córdoba, cercano a Tierralta, para amenizar las veladas de fin de semana en el cotizado burdel de Petrona Naranjo, la más prestigiosa promotora vaginal de toda la comarca.
Como la proximidad de la fiesta brava atraía a gente de todos los pelambres, un trío de indomables damiselas entró a realzar con sus ofertas de caricias el cartel de Petrona. Entre ellas sobresalía Ninfa Isabel, una belleza sinuana de piel acanelada, pelo castaño, grácil figura y finos modales, cuya sonrisa casi le endereza la joroba a Pablo Flórez. A este lo acompañaban Filiberto González, Diego Espinosa, Antonio Franco, el “Kike” y algunas veces el maestro Antolín.
La primera noche el sitio estaba repleto, y los músicos departieron y libaron copas con las debutantes. Pablito sólo tenía ojos y frases galantes para Ninfa Isabel, la de la turbadora sonrisa. No hizo antesala el amor, y al despuntar el alba sus corazones y sus cuerpos se trenzaron en un ardoroso encuentro que hizo trepidar y traquear con intensidad y ternura el viejo catre de lona de los amores de alquiler.
Terminada la corraleja, Ninfa Isabel levantó el vuelo hacia otros pueblos en fiesta en los que billetes y deseos rodaban sin control, y cuando las circunstancias se lo permitían regresaba para reunirse con Pablo donde Petrona, y avivar el fogón feliz que ardía en las entrañas del trovador. Si a ella le encantaba su musicante, a él la hembra lo traía de un ala. Así se fue consolidando entre los crujidos complacientes del nada casto catre una relación descomplicada, sin celos ni reproches, al tiempo que Maxi, la esposa de Pablo, enterada del tórrido romance, inició sus interminables retretas de lengua celosa.
Ninfa Isabel
Para los compañeros del conjunto, Ninfa Isabel, quien siempre regresaba con la cartera abultada por su peculiar peregrinaje por las tierras altas y bajas del Sinú, era “la Aventurera”, y, aunque en ocasiones le pegaba su refuercito monetario a las arcas minúsculas de Pablo, las bromas por su estado de cachón contento y enamorado empezaron a proliferar. Por esa época, Pablo debió acudir en Montería al consultorio de su amigo el doctor Mendoza en procura de un tratamiento contra un fuerte y constante dolor de cabeza que lo agobiaba. El diagnóstico del galeno sólo contribuyó a incrementarle su tormento: “Tu problema es que pesan demasiado los cachos que te pega Ninfa”.
Cuando, pasado algún tiempo, el burdel de Petrona perdió un poco de auge y las actuaciones en vivo de los músicos orenses disminuyeron su frecuencia, Ninfa se perdió en la vorágine cabaretera del viejo Bolívar, mientras Pablito, con su guitarra compañera, recorría las fiestas sabaneras, desde Sincelejo hasta El Caramelo, siempre con la esperanza de volver a saborearla. Como no la encontraba, desconsolado le enviaba cartas que nunca obtenían respuesta, mientras su tristeza contrastaba con la alegría de Maxi al sentir nuevamente a su macho dentro del corral. Con el sentimiento de un poeta herido, compuso el paseo La Aventurera, que Antolín y su Combo Orense grabaron para la etiqueta fonográfica Codiscos, vocalizada por el autor:
La Aventurera.
Hace tiempo que ha salido de mi pueblo
Una mujer aventurera y no se sabe dónde está,
La pregunto por todas la carreteras,
Por todos los caminos, pueblos y ciudad.






