El 16 de enero de 1950 a una semana de realizar su profesión religiosa, es decir sus votos, llega a Valledupar una joven religiosa de singular belleza a iniciar su primer año de magisterio, la muy conocida y querida Hermana Rosa Elvira, la que aún muchas de sus exalumnas no se han acostumbrado a denominarla Hermana Martha Celina Zapata, quien falleció este 12 de abril.
Desde el primer momento fue acogida por niños, jóvenes y adultos, por su gran simpatía y cordialidad. Comienza a trabajar con un grupo de 70 alumnos, le asignan además la administración del internado con 75 alumnas procedentes de distintos municipios de la región. Transcurridos cuatro años le asignan el entonces denominado kínder con 40 estudiantes.
En este primer período permanece en Valledupar 12 años. Es trasladada a Codazzi, donde trabajó durante 8 años con el empeño y entusiasmo que siempre la caracterizó, fomentando las relaciones entre la comunidad y la reciprocidad con entes cívicos en coordinación con el Club de Leones de la localidad. Luego la trasladan a Villanueva, donde desarrolló su tarea en el Colegio Parroquial.






