Sin más armas que su ingenioso palabrerío.
La vida de Moisés Gregorio Perea Manjarrés (Valledupar, Cesar, 9 de mayo de 1947 – 17 de noviembre de 2020) está enmarcada en varios momentos que son los que determinan la realidad de todo. Él no era únicamente aquel hombre que, sentándose en una esquina o donde lo cogiera la noche, se convertía en un ocasional contador de chistes o en el clásico suministrador del chisme sórdido.
Por el contrario, él decidió darle un vuelco a ese calificativo ligero que escuchaba a diario: “Ahí viene el narrachismes, ahí va el cuentachistes”. Para lograr salirse de ese continuo señalamiento y no dejarse encasillar y así por fin derrotar esa frase que le mortificaba tanto, construyó su estilo que lo diferenciaba de todos aquellos que le antecedieron y los que seguirían caminos parecidos al suyo.











