Desde antes de iniciar la licitación pública, la construcción de la Avenida del Río Guatapurí fue cuestionada por ambientalistas debido a su posible impacto ambiental sobre esa zona. La obra ya alcanza casi un 60 % de ejecución y continúa la discusión en Valledupar en dos puntos.
Por un lado, familias de la margen derecha protestan por la inminente demolición de sus viviendas y la compensación que recibirán. Por el otro, ambientalistas cuestionan la intervención sobre las áreas de reserva ecológica. La principal preocupación del sector recae en una presunta afectación a las zonas de manejo y preservación del río, lo que podría ocasionar “un daño estructural al ecosistema y un alto riesgo por pavimentar sobre la cota de inundación”.
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El debate se intensificó por una posición de Corpocesar. En abril de 2026, la autoridad ambiental frenó el proyecto al advertir que los primeros diseños de la vía se superponían con el Humedal Sicarare, considerado un ecosistema estratégico cuya intervención está prohibida, y con sectores de alta amenaza hídrica. En ese momento, la entidad exigió estudios detallados de riesgo y un rediseño que esquivara estas áreas protegidas antes de emitir cualquier visto bueno.











