Era un miércoles por la tarde, lo recuerda muy bien Isabel Antonia Hernández. Su idea era evitar que su compañero sentimental, Jorge Francisco Torres Ospino, tomara el carro de mula para arrojar la basura que había quedado al frente de la casa de una vecina en el barrio Bello Horizonte.
De todos modos Torres -fiel a su estilo, era más terco que una mula, recuerda Isabel- omitió sus peticiones y se subió al caballo con el único propósito de finalizar “la vuelta” y ganarse los 10.000 pesos que le había prometido la vecina por hacerle el favor.
Torres fue al botadero, pero nunca volvió. En su intento por arrojar la basura, murió. De acuerdo a los primeros informes, al hombre de 74 años se le explotó una vena y falleció desangrado, el pasado 15 de octubre, a las 6:00 de la tarde.






