Sus pequeñas manos retumbaron por primera vez en un tambor que le regaló su abuela, cuando tenía un año de edad; desde entonces ha sorprendido a su familia, porque no pierde oportunidad para sacarle sonido a todo lo que se le atraviese.
Josué David Carmona Orozco, con cinco años, desde hace tres tiene un compañero inseparable, una cajita blanca que le regaló su mamá.
“Mi hijo es todo el día tocando, en el patio de la casa, en la sala y al escucharlo los vecinos se reúnen a verlo desde la reja y en el colegio le quitan las loncheras porque las toca como si fueran caja”, contó Carolina Orozco.






