El vocablo África es de origen púnico (fenicio) que empleado por los romanos se generalizó en su uso, pero sólo para el norte del continente negro. El sur del desierto del Sahara se llamaba Etiopía desde los tiempos del historiador griego Herodoto.
El término aithiops equivale a “rostro negro”. Los romanos distinguían entre libios (blancos) y etíopes (negros).
Hubo una época en que se designaba como Guinea a todo el continente. Tal nombre fue tomado por los portugueses de los bereberes marroquíes que la llamaban Akaln-iquinawen que corresponde a “tierra de negros” en un dialecto de éstos.
El término África se generalizó finalmente para todo el continente.
En América, la primera etapa esclavista en la época hispana, se hizo con el apresamiento de indios por la soldadesca auxiliada con perros amaestrados. Escaseados los objetos de oro y plata, la Conquista entonces adquirió caracteres de barbarie. Bandas de asaltantes apresaban a miles de indígenas para venderlos como esclavos en servicios caseros, mineros, de cría y cultivos y de pesca de perlas.











