CRÓNICA

Consuelo vive en abril

Por Juan Rincón Vanegas juanrinconv@hotmail.com No se qué hace posible que ‘La Cacica’, Consuelo Araujo Noguera, viva y siga recordándose cuando se acerca el Festival de la Leyenda Vallenata, y no es por sus importantes ejecutorias, por el nombre del Parque de la Leyenda, por la institución educativa,  por el auditorio de la Biblioteca Departamental […]

Consuelo vive en abril

Consuelo vive en abril

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Por Juan Rincón Vanegas
juanrinconv@hotmail.com

No se qué hace posible que ‘La Cacica’, Consuelo Araujo Noguera, viva y siga recordándose cuando se acerca el Festival de la Leyenda Vallenata, y no es por sus importantes ejecutorias, por el nombre del Parque de la Leyenda, por la institución educativa,  por el auditorio de la Biblioteca Departamental y ahora por la ‘Pilonera mayor’.
Todo se debe a las cartas que le dirigen algunos funcionarios a nivel nacional y colegas de los medios de comunicación. No supe cómo recibirlo, cuando un colega le escribió una bonita carta deseándole “que tengas buena salud” o un funcionario pidiéndole “hágame ese favor especial que le agradeceré toda la vida”. Ambos casos son imposibles.
No la dan por muerta, a pesar de que la noticia fue mundial a finales de septiembre de 2001, y las cartas siguen llegando como si nada. Toca decirles la verdad y noto que por pena o no se qué, no hay ninguna respuesta.
Consuelo descansa en el cementerio central de Valledupar, y cuando creía que ese capítulo de las cartas estaba cerrado, volví este año a recibir una más.
Se escribió con qué cariño, con una asombrosa amabilidad y con ese deseo de que el Festival de la Leyenda Vallenata continúe siendo la ventana donde el mundo se asome a conocer a Valledupar y la economía suba para que los más necesitados se beneficien por el imán que produce el sonido de un acordeón, una caja y una guacharaca.
La carta recibida denota un agradecimiento especial por la mujer que puso a andar ese tren festivalero, gracias a su manera de darle la forma más exacta que hace posible que durante cinco días “nadie se acuerde ni de la muerte”.
Cuando el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo, hijo de ‘La Cacica’, ha leído las cartas, enviadas a lo largo de estos años,  se le pinta la nostalgia en la cara y expresa que el nombre de su progenitora nunca muere por todo lo que aportó a la música vallenata.

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