Calixto Antonio Ochoa Campo nunca pasa de moda porque su talento tomó tanto vuelo que sus canciones suenan por todas partes y más ahora cuando se anunció por parte de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata que será el homenajeado en el Festival Vallenato de 2012.
En los dos últimos años ha padecido problemas de salud, pero ha salido adelante y aspira a seguir siendo el maestro de la música folclórica de Colombia, teniendo como respaldo las más de mil canciones de su autoría, logrando que una gran cantidad sea grabada por los más importantes artistas vallenatos, incluso del exterior.
El talento del maestro Calixto es innato. Sus inicios musicales se remontan a su niñez cuando se escapaba de la casa y se iba a las parrandas que se hacían en las fincas del Cesar, donde sus hermanos mayores, tocaban hasta el amanecer. Según sus propias palabras, él tocaba el acordeón a escondidas de sus hermanos, Juan y Rafael Ochoa y así aprendió el manejo de ese instrumento.
Para Sincelejo
A los 19 años salió de su pueblo natal en busca de un mejor porvenir; y, después de recorrer varias poblaciones de la Costa Caribe, llegó a Sincelejo en 1956. Allí realizó su primera grabación, la cual tuvo muy buena acogida y le abrió las puertas a las grandes disqueras del país. Tenía 21 años cuando grabó su primer disco titulado “El lirio rojo”, para el desaparecido sello Eco. Desde ese momento su carrera musical tuvo la más grande acogida y es así como en 1970 se convirtió en el tercer Rey Vallenato de la historia, después de Alejo Durán y Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza.
La historia musical de Calixto Ochoa ha sido analizada por verdaderos expertos, siendo uno de ellos Jorge Nieves Oviedo, quien en su libro ‘De los sonidos del patio a la música mundo’ se analiza como Calixto Ochoa, introdujo en los años sesenta con su conjunto de acordeón un ritmo como la charanga que dominaba el mercado caribeño internacional, pero logró que ese ritmo cobrara otra dimensión en su ‘Charanga campesina’. También explica que ‘Los Corraleros de Majagual’ constituyen “la más formidable conjunción y combinación de talentos musicales reunidos en un mismo grupo que haya conocido el Caribe colombiano. Innovaron, experimentaron, interpelaron libremente a la tradición y a la música comercial de su tiempo y transformaron por completo tanto a la música de acordeón como la música de la Región Caribe en general.
Además, ha sido un músico muy creativo, que ha incursionado con mucho éxito en otros géneros distintos al vallenato y que tiene ganado, hace mucho rato, un sitial en la historia de la música popular colombiana. Las creaciones de ‘Los Corraleros del Majagual’, marcaron un momento especial de la música bailable de la Costa y el país.
Calixto ha sido cantante y – principalmente- es un inigualable compositor. Su musa le ha permitido cantarle al amor, al paisaje, a la amistad, a la amada que murió, al engaño, con una poesía, en algunos casos, y con una gracia y fuerza narrativa. Muchos de sus seguidores identifican con facilidad una canción del gran Calixto.






