María Teresa Bermúdez, residente en el callejón de La Purrututú del barrio Cañahuate de Valledupar, en tres ocasiones le ha tocado reponer el medidor del servicio del gas debido a que delincuentes los han robado.
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A ella y al resto del vecindario les ha tocado ingeniárselas para asegurar los medidores para evitar que vándalos se los lleven. Para ello han optado por hacer rejillas, colocarle piedras, alambres o en últimas encerrarlos totalmente con concreto dejando únicamente un pequeño orificio para que los operarios hagan la medición del consumo.











