En el Parque de la Vida de Valledupar, víctimas del conflicto armado, líderes sociales y entidades del Estado se reunieron este 9 de abril para conmemorar el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, en una jornada marcada por los relatos de dolor, la exigencia de verdad y la esperanza de paz para el Cesar.
El acto inició con un minuto de silencio en honor a quienes perdieron la vida en el conflicto, convocado por Juan Carlos Gómez, coordinador de la Mesa Departamental de Víctimas, quien recordó que los asistentes son “sobrevivientes de una guerra que no nos pertenecía”.
“Seguiremos luchando para que en el departamento del Cesar cese la guerra, porque la guerra no sana nuestros corazones; todo lo contrario, seremos resilientes y trabajaremos en beneficio de la paz”, afirmó Gómez, al tiempo que agradeció el acompañamiento institucional durante el último año.
En el evento participaron la Gobernación del Cesar, la Unidad para las Víctimas, la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, la Unidad de Restitución de Tierras y otras entidades del Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas (SNARIV), que se articularon para esta jornada de memoria en el Parque de la Vida.
Las víctimas en el centro: “No somos cifras, somos rostros”
Desde la Mesa Municipal de Víctimas de Valledupar, la lideresa kankuama Adriana Arias subrayó que este 9 de abril “no es un día para celebrar, sino para conmemorar a todas las víctimas del conflicto armado”. “Las víctimas no somos cifras, somos rostros, somos familias, somos comunidad que hemos resistido al olvido y al silencio”, leyó Arias, en un mensaje que, según dijo, escribió guiada por su madre en la madrugada, antes de viajar a Valledupar.
En el Parque de la Vida, escenario creado en homenaje a las víctimas del conflicto armado, se realizaron ofrendas, lecturas de testimonios y momentos de silencio que recordaron a las más de 9 millones de víctimas del país. Foto: Said Armenta.
Arias hizo un llamado a ocupar los espacios públicos “con dignidad” para decirle al país que la memoria sigue viva y que la paz se construye escuchando a quienes han sufrido el conflicto. “Que la memoria nos una, que la solidaridad nos fortalezca y que la esperanza esté más viva que nunca”, concluyó.
Acto simbólico: mapa de historias para no repetir
Uno de los momentos más emotivos fue el acto “Mapa de historias para no repetir”, liderado por la Oficina Asesora de Paz de la Gobernación, en el que funcionarios leyeron relatos de hechos ocurridos en distintos municipios del Cesar.
Entre las historias estuvieron “El silencio de los mamos”, sobre el asesinato de líderes espirituales arhuacos en la Sierra Nevada cuando se preparaban para llevar su voz a la Asamblea Nacional Constituyente; “El ganado del olvido”, que narra el saqueo de fincas y el impacto económico en las familias campesinas; y “El despertar de Los Tupes”, sobre la incursión paramilitar que obligó al desplazamiento forzado de decenas de familias.
También se recordó el asesinato del exalcalde Gilberto Gómez, descrito por la procuradora regional Angélica Olarte como “un ataque directo a la institucionalidad” que silenció durante años la voz de municipios como Agustín Codazzi, así como la lucha de mujeres víctimas que tejen colchas de retazos como ejercicio de sanación colectiva y la búsqueda incansable de una mujer afrodescendiente cuyo esposo desapareció en la zona minera del Cesar.
Funcionarios y víctimas construyen el “mapa de historias para no repetir”, un acto simbólico donde se leen relatos del conflicto en el Cesar como homenaje a la memoria y compromiso con la no repetición. Foto: Said Armenta.
Tras cada historia, los funcionarios entregaron flores amarillas al público como símbolo de renovación y esperanza, repitiendo en coro: “Que esta historia no se vuelva a repetir. Dignidad para las víctimas. Verdad, justicia y reparación”.
Reclamos por reparación y críticas a la revictimización
En el escenario también se escucharon voces críticas frente a la lenta reparación y la revictimización institucional. Un líder social denunció la falta de indemnizaciones y ayudas humanitarias por parte de la Unidad para las Víctimas, la burocracia que “mata” los procesos y los perfiles que se hacen de quienes se atreven a denunciar la corrupción y el desvío de recursos destinados a la población afectada por la guerra.







