“A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”. San Mateo 5,41
Estaremos de acuerdo en que, todos soñamos con ser parte de un equipo ganador. A nadie le gusta perder. No nos gusta vivir vidas planas, mediocres y sin sentido. La pregunta del millón es: ¿Cómo podemos ser parte de cosas extraordinarias? ¿Cuál es la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario?
La palabra “extra” hace la diferencia. Si tomamos una vida ordinaria y hacemos algo extra, la convertiremos en extraordinaria. El valor agregado está en el esfuerzo extra que hagamos para lograr algo. Nos hemos acostumbrado a la mediocridad, a pasar raspando, a la aritmética que nos permite estar dentro del rango de la media, o promedio simple.






