El vocabulario que usa el señor Abelardo de la Espriella contra el presidente Petro y el candidato presidencial del progresismo en Colombia, Iván Cepeda Castro, se parece más a las peleas que casan mujeres y hombres del “bajo mundo” de la drogadicción y la ignorancia del vociferante que raya con la decencia para ofender.
Llama al presidente Gustavo Petro “jefe de la mafia”, sin pruebas ni evidencias, y cada una de sus palabras están impregnadas de “veneno” y calificativos indecentes, se parecen más a él que al otro.
Yo no le he escuchado un discurso coherente y de unidad, mucho menos de contenido sobre la economía y salud del país. Su discurso como ateo fue voraz, pero días después dijo que ya no lo era, que había sido una mentira piadosa.






