La última vez que los compañeros vieron con vida al soldado del Gaula Militar, Marcelo Hernández Rojas, de 37 años, fue cuando partió a zona rural de Codazzi para cumplir con el ‘deber’ de evitar una extorsión de la que era víctima la familia de un ganadero en el Cesar.
La idea era capturar a los delincuentes y recuperar el botín de $ 103 millones que pretendían cobrar y así regresar, pero la meta no resultó tal cual; en el hecho se formó una balacera donde Hernández Rojas salió herido en la cabeza y su compañero en la pierna.
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