Para nadie es un secreto que el desarrollo y crecimiento de nuestro territorio se vio truncado en gran medida por la oscura época de la violencia, que azotó estos territorios durante muchos años y que finalizó en el papel con la desmovilización de los grupos de autodefensa en el año 2006 y con la firma de los acuerdos de paz de La Habana diez años después.
Lo anterior es un prefacio obligado para hablar de lo que nos ocupa en este artículo, pues como consecuencia del conflicto armado en Colombia nacieron los PDET, Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, que buscan ser “un instrumento especial de planificación y gestión a 15 años, que tienen como objetivo estabilizar y transformar los territorios más afectados por la violencia, la pobreza, las economías ilícitas y la debilidad institucional…”.
Los PDET vienen acompañados del OCAD PAZ, el cual ha sido definido por el Departamento Nacional de Planeación, DNP, como “un vehículo para el desarrollo de los municipios PDET”. Dicho programa cuenta con recursos de alrededor de 1,9 billones para ejecutar proyectos de impacto en los territorios antes mencionados.











