Para llegar a este lugar, una alternativa es tomar la avenida Sabanita con carrera 30 y calle 10 Norte. Prosiguiendo el camino, se llega a un territorio ubicado sobre el cerro perteneciente al Bosque del Agüil, cuyo suelo está compuesto por tierra, piedras y desniveles que representan un peligro para quienes transitan por allí.
Los residentes de esta zona experimentan una escabrosa e inconveniente realidad: la pobreza multidimensional, es decir, la carencia conjunta de necesidades básicas para la vida en todos los sentidos y aspectos. Sumado a esto, no cuentan con centro de salud, agua potable ni un colegio que contribuya al crecimiento personal y social, entre otras variables necesarias para llevar una vida digna.
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El progreso y el desarrollo no son notorios debido a la falta de atención y de la inversión requerida para estas prioridades distantes. Quienes pueden hacer algo por ellos solo aparecen en campañas preelectorales y, una vez en el poder, los olvidan, al igual que las promesas y ayudas mencionadas.











