Desde hace una semana en distintos medios nacionales se ha mencionado el desbordamiento de la Represa El Cercado debido a la ola invernal que vive el departamento de La Guajira. Con una capacidad de embalse de 192 millones de metros cúbicos, su principal función es el control de inundaciones y la regulación del flujo del río Ranchería y sus afluentes. Sin embargo, la reciente temporada de lluvias ha puesto a prueba su capacidad y ha generado preocupaciones sobre su manejo y mantenimiento.
José Ramón Molina, presidente de Asoranchería desde hace 25 años, cuenta la situación actual de la presa: “La gente mira la represa como un problema, pero no ven que fue una solución al control de inundaciones aguas abajo. Si la represa no existiera, ya se hubiera inundado Riohacha y Manaure desde el primer aguacero que cayó en las montañas de la Sierra Nevada, todas esas aguas van directamente hacia la cuenca baja del río, mientras que aquí (en la presa) se está haciendo un control de inundación”.
Proyecto de la presa El Cercado
La represa del río Ranchería fue concebida como parte de un proyecto multipropósito que no solo busca generar energía, sino también proporcionar agua a varios municipios de La Guajira, incluyendo San Juan del Cesar, Distracción, Fonseca, Barrancas, Hato Nuevo, Albania, Maicao, Manaure y Uribia. Además, tenía como objetivo ampliar la frontera agrícola de la región.











