El 25 de agosto del 2005 los medios de comunicación del Cesar y La Guajira despertaron con la noticia de que el Ejército Nacional había dado de baja a 3 jóvenes menores de veinte años; hoy sabemos que las presentaron como guerrilleras de la FARC-EP, víctimas de ejecuciones extrajudiciales o mal llamados “falsos positivos”.
El 7 de marzo del 2025, veinte años después de aquellos hechos, la familia wiwa Vega Izquierdo, hizo un llamado a rectificar y dignificar la memoria de las víctimas del conflicto armado colombiano, tras la entrega de los restos de aquellas adolescentes de 16, 17 y 20 años. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) hicieron la entrega digna a estas tres familias de los cuerpos de tres mujeres que habían sido desaparecidas hace más de 20 años.
Dos de las víctimas eran menores de edad al momento de su asesinato, todas reclutadas siendo niñas y Elibeth pertenecía a la comunidad indígena Wiwa en la falda de la Sierra Nevada de Santa Marta.











