Por primera vez en la historia de Colombia llega un presidente que no es del Opus Dei o masón.
Gustavo Petro Urrego se identifica con la corriente filosófica de la Teología de la Liberación y con las Comunidades Eclesiales de Base, de ahí que su vocación en favor de los pobres y por los marginalizados fueron determinantes para que la izquierda en Colombia y miles de organizaciones sociales y populares aunaran esfuerzos en pro de sacar adelante la anterior campaña presidencial.
El fervor, la esperanza y el sueño de una transformación urgente en Colombia, con pocos antecedentes en la historia de nuestra nación, fueron algunos elementos motivadores.











