De manera oportuna y pertinente, el editorial de EL PILÓN titulado ‘El vallenato, entre lo urbano y lo mexicano’ pone sobre la mesa un tema tan pringamocero como ineludible: el riesgo inminente que el género vallenato esté cayendo en las preferencias del público nacional. Un riesgo que se aprecia en las tendencias a fusionar el vallenato con esas sonoridades urbanas y hasta, algunos de sus autores, han comenzado a crear canciones para los intérpretes de música de despecho.
Sin ser ave de mal agüero, es posible que así como el porro y la cumbia relevó la música andina nacional en los 50 y, desde los 80, el vallenato a esos géneros tropicales, la aclimatación paisa de la música mexicana y los géneros urbanos, logren lo que no pudo el merengue, la salsa, la champeta y otros: hacer que el vallenato deje ser la música preferente en Colombia.
Las tres últimas encuestas de consumo cultural (ECC) -la última aplicada en el 2017 y divulgada en el 2018- encumbraron al vallenato como el género preferido de los colombianos. En esta, el vallenato encabezaba con un 60,9 %, seguido de la música tropical con un 57,6 %. Le siguen la balada (45,65 %), el reggaetón (44,9 %) y la mexicana (36,2 %).











