Por ser un tema de interés general y estar de boga, por los cuestionamientos a la labor realizada por los señores contralores de las entidades territoriales no solo en el departamento del Cesar y su capital sino a nivel nacional, es menester realizar elucubraciones sobre su origen, funciones, escogencia de sus regentes y falencias.
No soy faraute, pero si con un conocimiento cierto que permite digerir las emociones de la desidia en el control fiscal y con ello generar confianza y aceptación en el lector. Del control fiscal no hay duda sobre su importancia, dentro del engranaje de las funciones del Estado colombiano, y de cualquier otro, en su sistema de pesos y contra pesos como garantía de la separación de poderes y la probidad de las autoridades en la conservación y uso del patrimonio público.











