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A propósito del evento de presentación del libro ‘Lord de la Ruraleza’, homenaje al Dr. Afranio Restrepo, este viernes a las 5 p. m. en el Hotel Sicarare.
Sabía que sonaría extraño y quizás fatuo extrapolar, desde la aristocracia británica un título nobiliario para aplicárselo a un humilde hombre nacido entre arañagatales sublimes del corregimiento de Los Venados, municipio de Valledupar.
No es solo usted como lector de esta nota. También, muchos otros que conocieron, de manera anticipada el título de esta obra maravillosa, intentaron convencerme de cambiarlo. No fue el caso de Afranio, mi personaje, quien los aceptó, aunque a veces, se frenaba como caballo atornillado en el suelo, cuando intentaba digerirlo.
Recordé al inolvidable profesor Bustillos, cuando tuve el gran honor de trabajar a su lado con el inmortal Juan Gossaín. Le presenté los borradores del libro ‘Carcagadas y apuntes del periodismo de Provincia’, que publiqué hace un par de décadas. “Ese título le queda bien a García Márquez, pero a un principiante como usted, no”, me dijo. Se quedó con los borradores y cuando regresé por el prólogo que prometió, me recibió con entusiasmo diciéndome: “Luis Joaquín, como me llamaba, no hay mejor nombre para tu libro que Carcagadas; eche pa´lante”.
El Lord, que presentaremos este viernes a los lectores cesarenses y del universo, es producto de una mágica coincidencia, como expresa en el prólogo del libro, el admirado presidente de la Cámara de Comercio de Valledupar, José Luis Urón Márquez, de una vida maravillosa, repleta de vivencias fantásticas y de irreductible capacidad de superación de un joven que afrontó conmovedoras y desafiantes experiencias, pero soñó ser grande y lo logró.
Cuando mi amigo José Luis Urón me dijo que escribiera sobre Afranio, voy a confesarlo aquí, sentí que halagaría a alguien con merecimientos tan convencionales como los de muchos otros señores y señoras que ha ocupado cargos públicos y han servido desde sus roles como profesionales de distintas ramas del saber.
Algo le comenté a José Luis, quien me respondió: Luis Joaquín, vas a sorprenderte, Afranio Restrepo Córdoba es un maestro de las vicisitudes de la vida, es un luchador tenaz que conquistó la gloria a través de un noble ejercicio como doctor en oftalmología, además de que su periplo por campos de la política y el quehacer social hicieron de él un digno ejemplo de buen político y el servidor desprendido para la gente de la región.
Viajé más allá, internándome en el puro tuétano de un ser humano fantástico, inigualable y paradigmático y escribí con pasión el ‘Lord de la Ruraleza’, para celebrar su vida, su legado y su trayectoria que brillan como espejo en las páginas de esta obra que, más que biografía, es un testimonio de lucha, servicio y amor por el Cesar y su gente. Es un tributo a la vida de un hombre cuya historia inspira y deja huella en la región.
Por: Cámara de Comercio de Valledupar.
A propósito del evento de presentación del libro ‘Lord de la Ruraleza’, homenaje al Dr. Afranio Restrepo, este viernes a las 5 p. m. en el Hotel Sicarare.
Sabía que sonaría extraño y quizás fatuo extrapolar, desde la aristocracia británica un título nobiliario para aplicárselo a un humilde hombre nacido entre arañagatales sublimes del corregimiento de Los Venados, municipio de Valledupar.
No es solo usted como lector de esta nota. También, muchos otros que conocieron, de manera anticipada el título de esta obra maravillosa, intentaron convencerme de cambiarlo. No fue el caso de Afranio, mi personaje, quien los aceptó, aunque a veces, se frenaba como caballo atornillado en el suelo, cuando intentaba digerirlo.
Recordé al inolvidable profesor Bustillos, cuando tuve el gran honor de trabajar a su lado con el inmortal Juan Gossaín. Le presenté los borradores del libro ‘Carcagadas y apuntes del periodismo de Provincia’, que publiqué hace un par de décadas. “Ese título le queda bien a García Márquez, pero a un principiante como usted, no”, me dijo. Se quedó con los borradores y cuando regresé por el prólogo que prometió, me recibió con entusiasmo diciéndome: “Luis Joaquín, como me llamaba, no hay mejor nombre para tu libro que Carcagadas; eche pa´lante”.
El Lord, que presentaremos este viernes a los lectores cesarenses y del universo, es producto de una mágica coincidencia, como expresa en el prólogo del libro, el admirado presidente de la Cámara de Comercio de Valledupar, José Luis Urón Márquez, de una vida maravillosa, repleta de vivencias fantásticas y de irreductible capacidad de superación de un joven que afrontó conmovedoras y desafiantes experiencias, pero soñó ser grande y lo logró.
Cuando mi amigo José Luis Urón me dijo que escribiera sobre Afranio, voy a confesarlo aquí, sentí que halagaría a alguien con merecimientos tan convencionales como los de muchos otros señores y señoras que ha ocupado cargos públicos y han servido desde sus roles como profesionales de distintas ramas del saber.
Algo le comenté a José Luis, quien me respondió: Luis Joaquín, vas a sorprenderte, Afranio Restrepo Córdoba es un maestro de las vicisitudes de la vida, es un luchador tenaz que conquistó la gloria a través de un noble ejercicio como doctor en oftalmología, además de que su periplo por campos de la política y el quehacer social hicieron de él un digno ejemplo de buen político y el servidor desprendido para la gente de la región.
Viajé más allá, internándome en el puro tuétano de un ser humano fantástico, inigualable y paradigmático y escribí con pasión el ‘Lord de la Ruraleza’, para celebrar su vida, su legado y su trayectoria que brillan como espejo en las páginas de esta obra que, más que biografía, es un testimonio de lucha, servicio y amor por el Cesar y su gente. Es un tributo a la vida de un hombre cuya historia inspira y deja huella en la región.
Por: Cámara de Comercio de Valledupar.