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Columnista - 4 marzo, 2010

Y ahora, partidos y candidatos.

Por: German Piedrahíta R. Cuando ya la Corte sentó la jurisprudencia que era, se fueron unas encrucijadas pero aparecieron otras. Descansó el pueblo y se encrucijaron los políticos porque les llegó la hora de apersonarse de las ideas y no de las figuras y es allí en donde debe estar la verdadera política. Respondí también […]

Por: German Piedrahíta R.
Cuando ya la Corte sentó la jurisprudencia que era, se fueron unas encrucijadas pero aparecieron otras. Descansó el pueblo y se encrucijaron los políticos porque les llegó la hora de apersonarse de las ideas y no de las figuras y es allí en donde debe estar la verdadera política.
Respondí también a los amables lectores  que me enmarcan en alguna ultra o me invitan a irme para Venezuela y me califican de apátrida.  Acepto a los equivocados y los equívocos porque pensar distinto (?) y disentir es lo que nos hace  demócratas y como no tengo temor de opinar sobre los partidos, espero me sepan entender.

Con la decisión de la  Corte la reflexión sobre los partidos, sus derechos y deberes, es la comidilla de los corrillos en la plaza, en el parque, en la tienda, en la cancha, en el palo e mango allí en donde está el pueblo que sin saber de derecho se atreve a pensar.
Los dos tradicionales.
El liberalismo debe entender que para volver a ser fuerte sus seudocaudillos, expresidentes que aun creen que son partiditos dentro del partido, deben callar y depurar sus huestes respetando sus estatutos y respaldando a sus mujeres que parecen cubiertas por una burka roja del patriarcado. EL Cesar, como reflejo nacional es una colcha  de retazos desteñidos, negociadores de avalorios, boceadores de chanchullos.
Nunca se había visto tanta rapiña que los ha llevado hasta a hacer coaliciones con los adversarios.
Los azules, ¿recuperaran su espíritu? ¿Se pondrán de pie? ¿Sanarán sus rodillas y volverán por los tábanos respetados? En su soledad de marionetas han desconocido a los suyos y depositaron en trásfugas sus ideas. Cinco para escoger uno, que no será al mejor estadista, el constituyente, porque nunca dejo de ser conservador ni se replegó a las limosnas. Tienen un personaje que sería vergüenza  en cualquier agrupación barrial por su falta de personalidad, su vanal conciencia y su cinismo ante el mal.
Los radicales siguen el camino de la historia  y quisieran repetir el silencio del Estado de Sitio con un avezado  político como candidato, sin tener lo estadista de Alberto ni el sentido de Carlos y hace de su cuerpo el cuerpo del partido, lo que ya fue rechazado.
La U, una C mal escrita  y una V sin victorias, va por el sendero de la muerte, de los falsos positivos, de la mayor corrupción y de un caudillismo sin caudillo, pero con una fácil cabeza para las venias que será una figura virtual en la silla, que se sentirá vacía.
El Polo se quedó con la operación avispa y su paso de una izquierda radical a una izquierda democrática  los tiene aún en la encrucijada de no saber que son.
Aún no han aceptado ni entendido que hay que pasar a Lenin y Marx al contexto del siglo XXI y su candidato, brillante en la suma de conceptos, muy seguramente sería desaparecido si llegara a ser una salida para la pobreza y las ultraderechas, de todos los colores no lo dejarían pasar.
El partido Verde, el del girasol, ha mostrado que todo es posible y si no fuéramos apasionados o vendidos, estaríamos entregándole la dirección del país a cualquiera de los tres, pues son los únicos que han demostrado, con hechos, que si saben y pueden gobernar al cambiar a la que es medio país, la capital, Bogotá.
La mano tricolor, sin una atractiva figura joven, ni logra calar por su falta de definición sobre el país en el que está viviendo con un aparente tapen – tapen que hace pensar que debe esperar a que le entreguen un nuevo país para no parecer el calco del que se ha ido.
De los partidos sin candidato presidencial, PIN, MIRA, ALAS, APERTURA, Negritudes, Etnicos,  poco será lo que aporten cuando decidan tomar cobija, siendo el único, el regional, el costeño, el obligado a recuperar sus espacios revisando su componente humano para poder volver a volar con la fuerza  que obligó a su persecución por atreverse a pensar en la presidencia de la República.
Todos tienen cartas para la Cámara y el Senado y solo su voto, en conciencia, nos permitirá una mejor Colombia, que sí es factible. Ustedes, nosotros, nuestros hijos merecen que les hagamos un mejor país. Votemos por los mejores, pero votemos.
El voto Caribe es una obligación.
[email protected]

Columnista
4 marzo, 2010

Y ahora, partidos y candidatos.

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Germán Piedrahíta R.

Por: German Piedrahíta R. Cuando ya la Corte sentó la jurisprudencia que era, se fueron unas encrucijadas pero aparecieron otras. Descansó el pueblo y se encrucijaron los políticos porque les llegó la hora de apersonarse de las ideas y no de las figuras y es allí en donde debe estar la verdadera política. Respondí también […]


Por: German Piedrahíta R.
Cuando ya la Corte sentó la jurisprudencia que era, se fueron unas encrucijadas pero aparecieron otras. Descansó el pueblo y se encrucijaron los políticos porque les llegó la hora de apersonarse de las ideas y no de las figuras y es allí en donde debe estar la verdadera política.
Respondí también a los amables lectores  que me enmarcan en alguna ultra o me invitan a irme para Venezuela y me califican de apátrida.  Acepto a los equivocados y los equívocos porque pensar distinto (?) y disentir es lo que nos hace  demócratas y como no tengo temor de opinar sobre los partidos, espero me sepan entender.

Con la decisión de la  Corte la reflexión sobre los partidos, sus derechos y deberes, es la comidilla de los corrillos en la plaza, en el parque, en la tienda, en la cancha, en el palo e mango allí en donde está el pueblo que sin saber de derecho se atreve a pensar.
Los dos tradicionales.
El liberalismo debe entender que para volver a ser fuerte sus seudocaudillos, expresidentes que aun creen que son partiditos dentro del partido, deben callar y depurar sus huestes respetando sus estatutos y respaldando a sus mujeres que parecen cubiertas por una burka roja del patriarcado. EL Cesar, como reflejo nacional es una colcha  de retazos desteñidos, negociadores de avalorios, boceadores de chanchullos.
Nunca se había visto tanta rapiña que los ha llevado hasta a hacer coaliciones con los adversarios.
Los azules, ¿recuperaran su espíritu? ¿Se pondrán de pie? ¿Sanarán sus rodillas y volverán por los tábanos respetados? En su soledad de marionetas han desconocido a los suyos y depositaron en trásfugas sus ideas. Cinco para escoger uno, que no será al mejor estadista, el constituyente, porque nunca dejo de ser conservador ni se replegó a las limosnas. Tienen un personaje que sería vergüenza  en cualquier agrupación barrial por su falta de personalidad, su vanal conciencia y su cinismo ante el mal.
Los radicales siguen el camino de la historia  y quisieran repetir el silencio del Estado de Sitio con un avezado  político como candidato, sin tener lo estadista de Alberto ni el sentido de Carlos y hace de su cuerpo el cuerpo del partido, lo que ya fue rechazado.
La U, una C mal escrita  y una V sin victorias, va por el sendero de la muerte, de los falsos positivos, de la mayor corrupción y de un caudillismo sin caudillo, pero con una fácil cabeza para las venias que será una figura virtual en la silla, que se sentirá vacía.
El Polo se quedó con la operación avispa y su paso de una izquierda radical a una izquierda democrática  los tiene aún en la encrucijada de no saber que son.
Aún no han aceptado ni entendido que hay que pasar a Lenin y Marx al contexto del siglo XXI y su candidato, brillante en la suma de conceptos, muy seguramente sería desaparecido si llegara a ser una salida para la pobreza y las ultraderechas, de todos los colores no lo dejarían pasar.
El partido Verde, el del girasol, ha mostrado que todo es posible y si no fuéramos apasionados o vendidos, estaríamos entregándole la dirección del país a cualquiera de los tres, pues son los únicos que han demostrado, con hechos, que si saben y pueden gobernar al cambiar a la que es medio país, la capital, Bogotá.
La mano tricolor, sin una atractiva figura joven, ni logra calar por su falta de definición sobre el país en el que está viviendo con un aparente tapen – tapen que hace pensar que debe esperar a que le entreguen un nuevo país para no parecer el calco del que se ha ido.
De los partidos sin candidato presidencial, PIN, MIRA, ALAS, APERTURA, Negritudes, Etnicos,  poco será lo que aporten cuando decidan tomar cobija, siendo el único, el regional, el costeño, el obligado a recuperar sus espacios revisando su componente humano para poder volver a volar con la fuerza  que obligó a su persecución por atreverse a pensar en la presidencia de la República.
Todos tienen cartas para la Cámara y el Senado y solo su voto, en conciencia, nos permitirá una mejor Colombia, que sí es factible. Ustedes, nosotros, nuestros hijos merecen que les hagamos un mejor país. Votemos por los mejores, pero votemos.
El voto Caribe es una obligación.
[email protected]