EL VALLENATO

Gustavo Gutiérrez Cabello, tras las huellas del ‘Camino Agreste’ (Segunda parte)

Al bajar al Valle, como en una extraña figuración celestial, percibió los encantos de un radiante paisaje.

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Gustavo Gutiérrez Cabello, tras las huellas del ‘Camino Agreste’ (Segunda parte)

Gustavo Gutiérrez Cabello, tras las huellas del ‘Camino Agreste’ (Segunda parte)

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Mientras Gustavo Gutiérrez escurre gota a gota sus hirientes ‘suspiros del alma’, su primo Freddy Molina, a su diestra, invoca las fuerzas de un ‘amor sensible’, sin saber lo que canta, sin saber lo que piensa, sin sospechar siquiera que, a muy pocos metros, después de un campo florido y un molino de viento, lo espera la muerte. 

Patillal es entonces un pueblo casi ilusorio, bordeado por fabulosas montañas y salpicado por cándidos arroyuelos que cantan. Al tiempo que sus mujeres sueñan amores en el bordado, los poetas y los tulipanes gimen al viento, como suplicando al cielo la rima que la razón no alcanza. 

Lee también: Gustavo Gutiérrez Cabello, tras las huellas del ‘Camino Agreste’ (Primera parte)

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