A sus 81 años, el legendario compositor Camilo Namén Rapalino se la pasa evocando el ayer, donde supo inspirarse en lo cotidiano para contar en canciones todo lo que giraba a su alrededor. En este sentido, su punto de partida tenía que ser, precisamente, Chimichagua, esa tierra sagrada que lo vio nacer el jueves 22 de junio de 1944.
Los años no pasan solos. Ahora camina lento, y con un bastón intenta contar sus pasos. Además, de manera madura y serena, observa la vida hasta llegar a llorar por cada recuerdo que se atraviesa por su memoria, teniendo la virtud de abonar el terreno con lágrimas, extendiendo la existencia a través de su propia voz.










