Por: Ernesto Altahona Castro y José Galo Daza
La historia de una ciudad se cuenta también con la de sus vecinos, y hoy, en la celebración de la fundación de Valledupar, compartimos un documento poco conocido sobre Valencia de Jesús, cuyas defensas del siglo XVII iluminan nuestra historia.
Esto está en un expediente de más de 170 páginas del Archivo General de Indias (SANTA_FE, 173, N.15) fechado el 21 de octubre de 1662. La transcripción asistida por inteligencia artificial nos permitió avanzar rápidamente, pero al revisarlo con lectura experta humana, confirmamos que no trata de Valledupar, sino de Valencia de Jesús, mencionada como “Ciudad del Dulce Nombre de Jesús”.
La precisión importa. Y este expediente abre una ventana inesperada: desde Valencia se ve, con detalle documental, una muralla de piedra, un pleito por encomienda y un ritmo de comunicaciones que toca a nuestra ciudad. Porque, a la larga, la historia de nuestros vecinos es también la nuestra: se cruza, se mezcla, y nos ayuda a entendernos mejor.
Comencemos por el protagonista: el capitán Joan de Mora. En el expediente sustenta su derecho sobre la encomienda de los arhuacos con una genealogía de “primeros conquistadores y pobladores” de Valencia. Ahí se ve algo central en la administración colonial: el peso de la continuidad familiar al pedir cargos y mercedes.
Su genealogía es: Cristóbal Ortiz (el abuelo materno), identificado como pilar temprano de la ciudad. Fue alcalde, regidor del cabildo, conquistador y poblador. Francisco de Mora (el padre), capitán y teniente de Gobernador que heredó el prestigio de Ortiz y consolidó la defensa de la ciudad. Joan de Mora, el centro del pleito, quien busca heredar la encomienda de los arhuacos apelando al servicio acumulado de sus antepasados.
La encomienda en disputa: los arhuacos
El centro de este pleito es la disputa por la “suerte de indios arhuacos”. Tras el fallecimiento de don Pedro Ramírez de Arellano, la encomienda entró en competencia entre los “beneméritos”. No era solo prestigio: en estos pleitos se combinaban ‘méritos’
de servicio y donativos a la Corona. El expediente registra ofertas de 500 a 600 pesos de plata para respaldar la solicitud, en una lógica donde la lealtad alegada y el dinero prometido pesaban en la decisión.
La muralla de piedra en el expediente
El expediente atribuye al capitán Francisco de Mora la construcción de una muralla para cercar la ciudad. Lo dice así: “el cual hizo cercar y cercó la ciudad con una muralla de piedra”. Sin esa muralla, la ciudad, entonces de paja, habría sido consumida por el fuego.
La muralla fue una respuesta vital para proteger a la población de ataques, en el lenguaje del expediente, de los tupes y chimilas. Así lo dice:
“…porque es sin duda que de no haberlo hecho hubieran asolado y consumido esta ciudad los indios tupes cuando le quemaron la casa por ser todo el lugar de paja y estar sin defensa que [pidio] el socorro a la Ciudad del Valle de Upar”.
La conexión entre Valledupar y Riohacha
Un detalle revelador es la dinámica de comunicación. Aunque los interesados eran vecinos de Valencia, el documento deja ver que se “mudaban” temporalmente a Riohacha para litigar. La razón era la presión del tiempo: el gobernador Juan de Bagarriza, según aparece en el expediente, imponía plazos de apenas uno o tres días para responder. Para no perder sus derechos en el flujo del correo, los capitanes preferían estar físicamente en Riohacha, lo que sugiere una conexión práctica y constante entre el Valle y el Caribe.
Tiempos de navegación y caminos
El análisis de los edictos incluidos en el expediente muestra un desfase revelador: en Santa Marta se publicaban el 3 y el 8 de junio, y en Valledupar aparecen el 4 de julio. Son 26 a 31 días de desfase. Ese desfase muestra que el traslado de órdenes oficiales tomaba semanas a Valledupar y que las rutas marítimas tenían ventajas sobre los caminos interiores, aun cuando la ciudad seguía conectada al sistema del Caribe.
Una nueva etapa para nuestra historia
La lectura de estas páginas, lograda mediante la sinergia entre patrimonio documental e inteligencia artificial, es apenas el preludio de lo que está por venir. Existen otros expedientes como este en el Archivo General de Indias, legajos que han permanecido en silencio durante siglos guardando la historia de nuestra región.
Valledupar cumple años. Y la mejor celebración es esta: leer mejor. Corregir mejor. Y volver a mirar el Valle de Upar como parte de una red.
Fuente: https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/show/392491 .
Valencia de Jesús y Valledupar. Dato histórico
EL PILÓN, al cubrir una sesión de la Academia de Historia del Valle de Upar con motivo del regreso de una decena de los libros notariales más antiguos de Valledupar —fechados a partir de 1727 (siglo XVIII)—, recibidos a finales de 2023 tras su restauración por el Archivo General de la Nación, constató que los primeros registros se encontraban fechados en Valencia. Este hecho pone de relieve la temprana relevancia administrativa, jurídica y regional de dicha ciudad colonial en el Valle de Upar.











