La muerte de Kevin Arley Acosta, el niño de siete años que padecía hemofilia y cuya familia asegura que no recibió oportunamente el medicamento, ha despertado rechazo a lo largo del territorio nacional y ha puesto nuevamente en evidencia las dificultades que tiene un alto porcentaje de colombianos para obtener sus medicamentos a tiempo.
El infante residía en el municipio de Palestina, Huila, junto a su madre, Yudy Katherine Pico, la pareja de ella y su hermana menor. Desde temprana edad enfrentó una condición médica compleja, la hemofilia A severa, un trastorno genético que impide la coagulación de la sangre y genera riesgos de hemorragias internas ante traumatismos.
Contexto: Madre de kevin, niño con hemofilia que murió esperando medicamentos de la EPS, respondió a declaraciones de Petro
Para controlar su condición, el pequeño Kevin requería el medicamento Emicizumab, con una dosis de 105 miligramos cada 28 días, cuyo costo mensual se sitúa entre 36 y 40 millones de pesos, una suma que la familia no podía asumir sin el respaldo de la EPS.






