La muerte de Kevin Arley Acosta, el niño de siete años que padecía hemofilia y cuya familia asegura que no recibió oportunamente el medicamento, ha despertado rechazo a lo largo del territorio nacional y ha puesto nuevamente en evidencia las dificultades que tiene un alto porcentaje de colombianos para obtener sus medicamentos a tiempo.
El infante residía en el municipio de Palestina, Huila, junto a su madre, Yudy Katherine Pico, la pareja de ella y su hermana menor. Desde temprana edad enfrentó una condición médica compleja, la hemofilia A severa, un trastorno genético que impide la coagulación de la sangre y genera riesgos de hemorragias internas ante traumatismos.
Contexto: Madre de kevin, niño con hemofilia que murió esperando medicamentos de la EPS, respondió a declaraciones de Petro
Para controlar su condición, el pequeño Kevin requería el medicamento Emicizumab, con una dosis de 105 miligramos cada 28 días, cuyo costo mensual se sitúa entre 36 y 40 millones de pesos, una suma que la familia no podía asumir sin el respaldo de la EPS.
El medicamento
En su familia lo recuerdan como un niño cariñoso, alegre y aficionado a montar bicicleta. Sin embargo, la salud de Kevin dependía de un fármaco. El 2 de diciembre de 2025 fue la última vez que se le aplicó Emicizumab, medicina vital por su condición. Días después, el 12 de diciembre, Kevin quedó sin IPS. La IPS Medicarte, que venía suministrando el tratamiento, terminó su contrato con Nueva EPS el 1 de enero de 2026.
Lo anterior produjo un desenlace fatal en la salud de Kevin que ni sus padres ni amigos imaginaron. Aunque se informó que el menor sería trasladado a Integral Solutions, la transición no se llevó a cabo y la familia fue notificada de que tampoco existía un contrato activo con esa entidad. Al no existir el contrato Kevin quedó por fuera de la red de asistencia médica.
Muerte de Kevin
El domingo en que ocurrió el accidente, Kevin jugaba con su bicicleta frente a la iglesia del municipio cuando cayó desde una altura aproximada de metro y medio y se golpeó la cabeza. De inmediato fue remetido al centro de salud local. Sin embargo, días después, el 8 de febrero, presentó sangrado nasal y vómito con sangre, signos de alarma en un paciente con hemofilia que no cuenta con el debido tratamiento.
Fue remitido al hospital San Antonio de Pitalito, donde los exámenes confirmaron un sangrado cerebral, una condición de riesgo vital inmediato. Ante la gravedad del diagnóstico, su madre solicitó el traslado urgente a Bogotá para que recibiera atención especializada. La autorización se produjo el 9 de febrero, luego de denuncias públicas y presión a través de redes sociales.
Kevin Acosta ingresó a la unidad de cuidados intensivos del Hospital La Misericordia en estado crítico y sin respuesta neurológica. Días después de su ingreso, se confirmó el fallecimiento del pequeño. Una noticia que ha enlutado al departamento del Huila y que ha despertado polémica por las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien aseguró que la muerte del infante es responsabilidad de la familia.
“¿Quiénes son las instituciones que deben prevenir? En primer lugar, la familia; si se educa más, está en mejores condiciones de prevenir… Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, tiene menos riesgos”, fueron las palabras del presidente Gustavo Petro que no gustaron en varios sectores políticos que las calificaron como inhumanas.







